lunes, 15 de mayo de 2017

Recuerdos del 15 M (a 6 años)

Recuerdo cuando hace 6 años escuché la noticia de que las plazas de todo el Estado se llenaban de personas protestando. Se me pusieron los pelos de punta, me emocioné y sentí mucha alegría: ¡por fin salía la indignación masivamente a las calles! Inmediatamente salí de casa y acudí a la plaza de mi ciudad en la que numerosas personas se empezaban a congregar. Recuerdo que llevaba una camiseta que ponía “siempre rojo y a la izquierda”. A los pocos minutos se acercó un tipo a decirme que eso era ofensivo, que allí también cabía la derecha. Qué ingenuo era él y a la vez yo, que había olvidado arrastrado por la emoción, cuál era el nivel. Fue frustrante intentar hacerle entender lo más básico y que no parara de repetir: “Aquí cabemos todos”. También recuerdo que en una de las primeras asambleas hicimos grupos de debate y propuse ocupar bancos como forma de protesta para denunciar, entre otras cosas, lo que al menos varios asistentes sabían: que los políticos estaban al servicio de la banca criminal. Me miraron como si propusiera atracarlos y mi propuesta fue ignorada. Sólo un año después, la PAH convirtió ocupar bancos en algo normal y eso prueba que hubo pequeños avances después del 15M.

Tras ver cuál era el nivel comprobando que tanta indignación no quería ni ocupar bancos de forma pacífica, la alegría del principio se convirtió en bajón, pero no por ello dejé de asistir los días siguientes. En uno de estos, al lado de la plaza de la acampada, había un acto electoral del PSOE para las elecciones municipales. Junto con unos compañeros anarquistas fuimos a boicotearlo con una pancarta que recordaba lo que son y gritos. Acudimos los de siempre, nadie nuevo del 15M se sumó, pero eso no era lo peor. Al avanzar hacia el acto, la policía nos cortó el paso y tras un forcejeo, rompió la pancarta e impidió el paso. Nunca olvidaré el comentario de un anciano que pasaba por allí: “Esto parece el franquismo”. Desde la plaza del 15M se veía todo y uno de los asistentes, un estudiante de medicina, vino corriendo. Vaya, alguien que se une a nosotros, pensé. Pero todo lo contrario, le dijo a la policía que no teníamos nada que ver con el 15M y que no apoyaban eso. Tuve que armarme de paciencia para no partirle la cara y entonces, se desvanecieron las pocas ilusiones que me quedaban respecto a aquella acampada. Este estudiante era uno de los que llevaban el cotarro, por más que presumieran de “movimiento horizontal”. Mi inmadurez política hizo que no denunciara eso en la asamblea y lo dejara pasar. A los pocos días el tipo se debió cansar de que acampando no se conquistara el paraíso y no vino más.

Yo seguí asistiendo, interviniendo en las asambleas y en el micro demasiado abierto, pues habló hasta un mierda del PSOE y cuando lo increpamos unos cuantos, otros tantos salieron en su defensa. Al ser un movimiento tan desclasado y con un nivel de conciencia tan bajo, los oportunistas y tarados de todo tipo se acercaban como buitres, hasta varios personajes venidos de sectas, literalmente, campaban a sus anchas y eran venerados por algunos. Las asambleas eran un caos y al final, tras horas y decenas de opiniones, se concretaba poco más que la cena. Mi escasa experiencia militante, mi poca formación y mi frágil paciencia, me impidieron tener un mejor papel intentando concretar yendo al grano. No era fácil empujar a la combatividad cuando ponían como ejemplo a Islandia y creían que por ocupar las plazas levantando las manos, los poderosos abandonarían privilegios y cederían derechos. Derechos que, por otra parte, tampoco se concretaban. Muchos pasaban por allí como una aventura de fin de semana: acampada, cachondeo, fotos y punto. Lo poco positivo es que se gritaba a los políticos: ¡No nos representan! El problema es que luego, cuando boicoteábamos sus actos, nos condenaban o no se unían. También hizo que se hablara masivamente de política en las calles y eso era necesario. Además, fue en cierta manera el germen de movimientos como la PAH, que aún con sus lógicas limitaciones, han servido para frenar muchos desahucios, señalar a criminales, evitar cortes de luz y agua, etc. Igual que es nocivo sobrevalorar el 15M como siguen haciendo muchos sin análisis crítico, también lo es decir que fue totalmente inútil, entre otras cosas porque la experiencia enseña y muchos aprendieron que no basta con acampar levantando las manos para conquistar derechos.

Aunque todas las acampadas del 15M eran parecidas, en las ciudades donde más militantes anticapitalistas participaban, tenían más contenido, pero igual que yo, también se daban contra un muro a menudo y los hippies montaban talleres de yoga y debates estériles mientras la miseria crecía en los barrios que, en su mayoría y como es lógico, acusaban de perroflautismo al movimiento. Los medios burgueses, sabiendo que era un movimiento inofensivo, hablaban de este como si de un zoo se tratase y las acampadas fueran monos a observar con la tranquilidad de saber que no darán dos hostias. Eso hacía felices a los ingenuos, como si los medios financiados por bancos y grandes empresas, pudieran hablar bien de un movimiento que realmente ponga en peligro al régimen. Si lo hacen, es que demasiado falla, pues son voceros y escudos de los culpables. Así, pasaron los días y la plaza cada vez estaba menos llena, pues quienes esperan soluciones rápidas y cómodas, caen rápido en el derrotismo. Tras casi dos semanas, la policía desalojaba al amanecer por orden del alcalde del PSOE (ese al que habían protegido al principio cuando le hicimos el escrache). Hubo detenidos y porrazos, una dosis de realidad para quienes llamaban amigos a los policías y creían que el buenrrollismo de la acampada iba a contagiar a los opresores. La manifestación de por la tarde fue una de las más masivas que he visto en esta ciudad. Cuando pasábamos por delante de la comisaría se golpearon cristales y hubo quienes intentaron arrancar las banderas del edificio, otra vez frenados por quienes llamaban violencia hasta a eso.


El 15M puede resumirse en “mucho ruido y pocas nueces”. Se cuestionó al régimen pero no se atacaron sus pilares. Se dijo que había que conquistar derechos pero ni se concretaron ni se supo cómo. Lo pintaron como el inicio de la lucha sin querer saber nada de luchas pasadas mucho más serias que sí conquistaron derechos, era la soberbia de una indignación pequeñoburguesa. Hoy estamos mucho peor que en 2011 y las plazas están vacías porque se pasó del “no nos representan” a decir que Podemos sí nos representa. Los oportunistas de Podemos captaron ese cabreo descafeinado y lo sedaron aún más en las urnas. Un movimiento desclasado era pasto de quienes como Podemos no representan a nuestra clase. Por eso, los barrios más jodidos, donde hay cabreo de verdad aunque no se organice ni se dirija bien, no se sentían representados por el 15M. Al final, aquella movilización en las calles, sirvió a quienes alejan la lucha de las calles. Pero qué duda cabe, de que la próxima vez que las calles se llenen masivamente durante tantos días, el nivel será más alto por las lecciones de la experiencia y por la conciencia de clase que la crisis capitalista ha servido con hostias de todo tipo. Aunque sólo sea por eso, el 15M no fue totalmente inútil y desde luego los revolucionarios hemos de hacer autocrítica del papel que tuvimos allí. Criticar desde el sofá como hacen muchos, es muy fácil, lo que cuesta es señalar al capitalismo en asambleas desclasadas, proponer ir más allá de protestas guiadas por la policía, etc. Precisamente si Podemos lo ha tenido tan fácil para absorber el 15M, fue porque la mayoría de “revolucionarios” lo miraban desde la distancia, cuando lo revolucionario es acudir a esos movimientos para que no sean tan inofensivos y confrontar la influencia del reformismo. De aquella experiencia, nosotros también tenemos mucho que aprender. 


martes, 11 de abril de 2017

¿De qué paz nos hablan? (Sobre el desarme de ETA)

Numerosas personas consideradas de izquierdas, celebraban la entrega de armas de ETA “al pueblo vasco” como decía la organización armada en su comunicado. Las armas estarán en manos de la policía, no del pueblo, hablemos claro. Si realmente las entregaran al pueblo como dicen,  no me cabe la menor duda de que alguien en la miseria cogería alguna para pegar un palo. No sería la primera ni la última vez que numerosas personas se ven obligadas a hacerlo para sobrevivir. Este artículo no pretende ser una crítica sobre el fin de su lucha armada. Primero porque no soy nadie para exigir a otros que cojan las armas y segundo porque no creo que ese sea el problema, sino cómo se hace. ETA también habla en su comunicado de los “enemigos de la paz” que no han facilitado su desarme. ¿Si lo hubieran facilitado ya no serían enemigos de la paz quienes bombardean países para saquear sus recursos con guerras imperialistas? Algunos de los que lo han facilitado no son precisamente un ejemplo de demócratas, como algunos políticos del P$OE. En estos términos habla también la izquierda domesticada que festeja el monopolio de la violencia del Estado hablando de paz en abstracto, como si pudiera haber paz con desahucios, con represión, con explotación, con paro masivo, con miseria. Hablar en esos términos es hacerle un favor al Estado opresor como si la paz fuera compatible con sus brutales injusticias. Que les digan a las familias de los más de 600 trabajadores que cada año son asesinados por el terrorismo patronal, obligados a trabajar sin seguridad, que hay paz sin ETA.

Gran parte de esta izquierda está tergiversando la historia diciendo que ETA ha interesado siempre al Estado. ¿Entonces por qué la represión ha sido tan dura y cruel con sus militantes y simpatizantes? ¿A los representantes del Estado les interesaba poder ser ejecutados? Una cosa es que algunos errores muy importantes de la organización hayan beneficiado al Estado y la otra que todo les interesara. Otra cosa es que algunos partidos, por su afán de venganza, no se conformen con el fin de la lucha armada o la entrega de armas. El fin de la lucha armada de ETA, claro, el Estado va a seguir ejerciéndola y a demasiados se les olvida, parece que no haya ningún problema en que el brazo armado del capital o el ejército imperialista, hagan uso de la fuerza armada. Si ETA hubiera servido al Estado como tantos dicen, el Estado no hubiera puesto tantos esfuerzos en debilitarla o en exterminarla. La duda ofende, pero ya decía Bertolt Brecht que en los tiempos terribles conviene recordar lo obvio. Desde luego sí hay una cosa que conviene al Estado: que se le otorgue el monopolio de la violencia y que se llame terrorismo a la respuesta a sus constantes agresiones.

Además, ese discurso tira piedras a su propio tejado como si su lucha hubiera carecido de legitimidad, porque están diciendo que impedían la paz. Lo que crea conciencia es decir que es el Estado, armado hasta los dientes para imponer el poder de unos pocos parásitos ricos, quien impide la paz negando derechos, no la resistencia que lucha para conquistarlos. Quitando la legitimidad de ese método de lucha, están tirando mierda a quienes quieran utilizarlo. Si ellos no quieren utilizarlo más, es su decisión, pero que dejen en paz (ya que hablamos de paz) a quienes lo utilicen o quieran utilizarlo por tener claro que sin justicia social, no hay paz. Como leía a un familiar de un preso político vasco: “¿Qué hay que celebrar, que las cárceles siguen llenas de presos con otros tantos en el exilio y en la clandestinidad? ¿Que sigue la represión y que se nos continúa negando el derecho a la autodeterminación como tantos otros?”. El problema es que se está negando la legitimidad de todos los métodos de lucha y que los partidos políticos de la IA oficial están condenando hasta la autodefensa frente a la brutalidad policial, los ataques a bancos o a sedes de partidos con políticas criminales enemigas de la clase trabajadora, etc. Claro, ahora resultará que hay que dejar tranquilos a quienes nos joden la vida. Una cosa es que ETA deje la lucha armada y otra que Bildu condene hasta los sabotajes contra multinacionales con un discurso socialdemócrata totalmente asumido por el sistema, eso es intolerable. Así están legitimando la represión contra quienes lo hagan, ¿esa es su visión de la paz? Qué fácil desde las cómodas poltronas de ser un político del sistema.


Mientras, los jóvenes y no tan jóvenes de Euskal Herria como del resto del Estado, cada vez recibimos más golpes del capitalismo. Seguro que desde el buen rollo con el PP$OE del que Bildu presume y condenando la autodefensa, se arregla todo. Tal vez habría que recordar que ETA hace años que dejó la lucha armada y que la inmensa mayoría temen el paro, la explotación, la represión y la miseria, no su regreso; es un hecho objetivo. El verdadero camino hacia la paz es el camino hacia el Socialismo y este no se podrá conquistar desde la condena de la autodefensa y vendiendo una falsa paz dentro del Estado capitalista. Ni siquiera las importantes mejoras se conquistarán, como ha demostrado la historia, dando paz a quien la niega. Pero cuando se abandona la lucha de clases como ha hecho una gran parte, la claudicación ideológica está servida y esta no depende de coger o no una pistola. Por eso, como el preso político de ETA Jon Kepa Preciado, en una muy digna carta que escribió, digo “no en mi nombre”. Que tampoco hable en mi nombre la izquierda española o catalana que niega la legitimidad de todos los métodos de resistencia y que habla de paz bajo la opresión fascista y burguesa. Algunos sólo celebraremos el desarme de los opresores. 




miércoles, 5 de abril de 2017

NO ES UN CHISTE

No, la libertad de expresión no es ningún chiste, es una cosa muy seria por la que muchos han dado la vida y otras tantas están presas por luchar por esta y otros derechos democráticos. Por más que los progres se la tomen a chiste y sólo se escandalicen cuando condenan a alguien por utilizar el humor y más si es como Cassandra, una miserable arrepentida que de la mano de Podemos califica de “ejemplar” a la Audiencia Nacional, excepto su condena, claro. Cassandra es todo lo contrario a llevar con dignidad la represión, capaz de echar mierda a quien sea, hasta a los antifascistas que ejecutaron al Carrero Blanco de sus chistes, con tal de intentar “salvarse”. Capaz de poner como ejemplo a un tribunal fascista mientras nos deja como monstruos a quienes nos negamos a condenar la autodefensa en todas sus formas. Ni siquiera ha aprovechado su altavoz para exigir la absolución de las decenas de represaliados por opinar y la libertad de quienes como Valtonyc, están al borde de entrar en prisión. Desde luego a la solidaridad y la dignidad no va a salvarlas. Podemos, como carroñeros oportunistas, han visto en ella la oportunidad de rascar votos y como la han condenado por un chiste, la han convertido en la mártir de la libertad de expresión, como si quienes somos condenados por hablar en serio, merezcamos pudrirnos en prisión. Así es para ellos porque han olvidado, como Cassandra, a las decenas y decenas de personas que hemos sido condenadas por expresarnos.

Precisamente si hoy condenan hasta por chistes o por denunciar torturas, aunque el tribunal europeo de derechos humanos haya condenado al Estado español por permitirlas, es porque durante muchos años la inmensa mayoría han mirado hacia otro lado cuando ilegalizaban partidos y organizaciones revolucionarias, cuando cerraban periódicos, cuando encarcelaban y torturaban a numerosos antifascistas por luchar, etc. Pero para Cassandra y los oportunistas que la adoran, entonces la Audiencia Nacional obraba bien. Pablo Iglesias, al conocer la sentencia de Cassandra, decía que “España no es ninguna dictadura”. Qué fácil desde la poltrona, quienes sufrimos la represión no podemos decir lo mismo y no vamos a lavar la cara del régimen criminal negando su tiranía. La misma IU que hoy se escandaliza por los chistes condenados, aprobó el código penal que nos condena por opinar, han sido firmes defensores de la constitución que nos oprime y que no rompió con el fascismo perpetuándolo con cuatro reformas superficiales. La hipocresía es insoportable, pero por salir en la foto y rascar unos votos acercándose a lo que tiene tirón y que no supone riesgo alguno para su poltrona, abandonan cualquier resquicio de vergüenza. Pero no sorprende, son los mismos que yendo de defensores de los derechos humanos, silencian el exterminio de presas antifascistas en las cárceles del Estado que niega hasta la asistencia médica y la libertad a presos revolucionarios gravemente enfermos. Les escandaliza un chiste condenado, pero no las torturas. ¡Hasta al burgués tribunal europeo le escandalizan más!


Para ellos la lucha es un chiste, basta ver los carteles que hacen sorteando unas cervezas con Alberto Garzón o con Ramón Espinar vestido de superman  (el que desayuna en el lujoso Ritz con los sindicatos del régimen CCOO y UGT) mientras en otro twit presume del colegueo que tiene con Cifuentes. Normal que sólo les escandalicen las condenas por chistes. Mientras, quienes nos tomamos la lucha en serio, afrontamos largas condenas de prisión o somos apaleados y acosados en las calles por los sicarios del capital. Gracias al silencio de estos canallas reformistas, que es complicidad, el régimen lo tiene mucho más fácil para machacarnos. Por eso para el régimen también son un chiste que, como decía el presidente de la patronal, no supone peligro alguno para sus políticas económicas. Cobran, para entre otras cosas, frenar una respuesta contundente a la represión, ocultarla y llamar democracia al Estado que considera víctima del terrorismo a un dirigente fascista genocida. ¿Cómo no van a pagarles por semejantes favores? He sido demasiado generoso: no llegan ni a chiste porque no tienen la más mínima gracia. 


sábado, 25 de marzo de 2017

¿EL COMUNISMO ES LEGAL EN EL ESTADO ESPAÑOL?

La mayoría responderán que sí porque pueden comprarse libros de Marx y Lenin, llevar una bandera comunista o una camiseta con la cara del Che. Pero como decía Engels: el marxismo es una guía para la acción. No podemos separar la teoría de la práctica, ese es el empeño de la burguesía para que no nos organicemos en torno a la lucha comunista, por eso repiten falacias como que “el comunismo es muy bonito en la teoría pero fracasa en la práctica”. Por eso no persiguen a los intelectuales pequeño burgueses que se pasan el día teorizando sobre lo ya escrito y que no tienen práctica revolucionaria alguna, porque además, estos charlatanes se dedican a atacar a los revolucionarios que sí la han tenido y tienen. Por lo tanto, le hacen otro favor a la burguesía. Los clásicos del marxismo escribieron para incitar a una práctica revolucionaria correcta, no para que sus textos se quedaran en un blog o en una biblioteca. Como por lo tanto no podemos quedarnos en el plano teórico para decir si el movimiento comunista es legal, veamos si en la práctica lo es. Aún así, cabe recordar que aunque uno pueda comprar un libro de Lenin en multitud de librerías, hay escritos comunistas prohibidos como muchos del PCE (r) y el Estado cerró en 2007 la web Antorcha donde aparecían algunos de estos, encarcelando al administrador.

Hay que partir de la base de que el marxismo-leninismo es la combinación de lucha legal e ilegal, por lo tanto hay una parte de la lucha que siempre estará fuera de la legalidad. En algunos Estados, con más libertades políticas que el español, el margen para actuar en la legalidad es mayor, pero aquí, donde se persigue hasta a quienes denunciamos torturas y asesinatos a manos de la policía o en el que la policía carga e impone caras multas hasta en manifestaciones pacíficas, apenas hay posibilidades. Estas condiciones han obligado a muchos militantes comunistas a pasarse a la clandestinidad, dificultando así la labor policial para detenerlos por una actividad exclusivamente política y no armada. No lo hicieron por capricho, como parecen asegurar los manipuladores revisionistas tan apegados a la legalidad que no suponen peligro alguno. Lo hicieron por el constante acoso al que eran sometidos por la policía, por repartir octavillas o participar en asambleas de trabajadores o parados. La solidaridad con los presos políticos antifascistas también está perseguida y han encarcelado a solidarios e incluso a abogados de los presos. Ante esta ausencia de libertades, ¿quién puede decir que la lucha comunista es legal en el Estado español? Sólo quienes se dicen comunistas pero en los hechos, lo que lógicamente más cuenta, no denuncian ni el exterminio de presas comunistas. La burguesía teme la práctica y cuando esta es inexistente o no pone en riesgo los pilares del régimen, puede tolerarla e incluso la necesita para tergiversar el marxismo y dar una imagen de pluralidad para camuflar mejor la falsa democracia.


Pero hay una cosa imprescindible para saber hasta qué punto la lucha comunista es legal en un Estado: saber si el partido comunista que ejerce como tal y no sólo de nombre, es legal. Los comunistas creemos en la imperiosa necesidad del partido comunista, que es la organización independiente de la clase obrera, es decir, que no está controlada por la burguesía y que por lo tanto, sólo sirve a los intereses de los trabajadores sin deberse a acatar la legalidad que nos oprime. Renunciar a la función del partido comunista es el colmo del oportunismo y equivale a decir que la pequeña burguesía puede dirigir el movimiento revolucionario, renunciando al papel de vanguardia del proletariado más avanzado. En el Estado español, el partido que se ha ganado durante cuatro décadas el calificativo de comunista, con una lucha tenaz, comprometida a cualquier precio y bien organizada, que jamás ha traicionado los principios comunistas y por lo tanto a la clase obrera, es el PCE (r) y es un partido ilegal precisamente por eso. Un Estado como el español, que no rompió con el fascismo y que por lo tanto, a la vista está, no asegura ni las libertades más básicas, no va a tolerar que un partido verdaderamente revolucionario, sea legal. Ya no sólo eso, sino que las condenas a sus militantes llegan a los 11 años de prisión y en el caso de su Secretario General, que ya acumula 24 años de condena en dos tandas, a la cadena perpetua encubierta. Otros tantos han sido asesinados pasada la "transición". Ni los bolcheviques en el zarismo sufrían una represión tan contundente, ni siquiera Fidel Castro tras ser encarcelado cuando asaltó con las armas el cuartel de Moncada. Por lo tanto, si los comunistas creemos en la función imprescindible del partido y queremos organizarnos con este para tener una práctica consecuente, no podemos hacerlo desde la legalidad. ¿Quién puede decir que la lucha comunista es legal en el Estado español? Los partidos que diciéndose comunistas caen en el parlamentarismo más vergonzoso, han sido defensores de la Constitución y de la reconciliación con el fascismo, condenan la autodefensa, no exigen la Amnistía total, reducen las experiencias revolucionarias de otros países al folklore festivo y no proponen nada más que manifestaciones-paseo. En definitiva, quienes se pasan los principios comunistas por su cómoda práctica. Como se suele decir: “Quienes no se mueven, no sienten las cadenas”. Y moverse en la lucha comunista, es todo lo contrario a eso y suele ser ilegal, otra cosa es que no puedan encarcelarnos a todos los que hagamos algo ilegal, pero la posibilidad está ahí.


viernes, 10 de marzo de 2017

AGUDIZAR LA CRISIS DEL RÉGIMEN


Que el régimen tiene una crisis cada día más profunda, es algo que hasta sus voceros manipuladores profesionales, se han visto obligados a reconocer con preocupación en más de una tertulia de TV o en su prensa escrita. La monarquía, los políticos, sus fuerzas represoras, sus relaciones internacionales, el independentismo masivo en Catalunya, etc, son algunos ejemplos de importantes grietas en los pilares del régimen. Si a ello le sumamos los millones de parados, ausencia de libertad de expresión, desahucios diarios, sueldos de miseria, etc, tenemos unas condiciones objetivas que de estar bien acompañadas por las subjetivas (organización revolucionaria) se iba a montar una bien gorda. Este artículo sería más extenso que el Quijote si me pusiera a citar más ejemplos de la grave situación que estamos pasando, pero basta recordar que hace pocos días se derrumbaba y no por primera vez, el techo de un hospital público de Madrid quedando herido un paciente. Vas a que te curen y sales más herido, eso si no sales muerto porque por la falta de personal y medios no pueden darte la mejor atención. Cuando hasta los hospitales están en esas condiciones, por eso y tantas cosas más, en cualquier Estado sólo un poco más cuerdo, estarían ardiendo las calles.

Mientras aquí han condenado a Valtonyc a 3 años y 6 meses de prisión por hacer canciones contra la monarquía y políticos criminales, la respuesta en las calles ha sido poco más que cuatro concentraciones y dos de estas en su isla, en Grecia los estudiantes lanzan cócteles molotov contra el parlamento, los agricultores se enfrentan a los antidisturbios a palazos o se ocupan ayuntamientos para mejorar las condiciones de los presos revolucionarios y en Francia responden a la brutalidad policial con días de disturbios como hicieron con la “ley del trabajo”. Con eso no digo que en esos países estén al borde de la revolución (para eso hace falta mucho más que enfrentamientos esporádicos), sino que aquí con unas condiciones objetivas mucho más jodidas, hay una respuesta mucho menos contundente. Por eso el gobierno ni camufla sus homenajes a la División Azul de fascistas españoles que ayudó a los nazis o quienes saquean millones de dinero público como Rato salen de rositas, para qué si no hay una respuesta aunque la humillación no pueda alcanzar cotas más altas. ¿Qué será lo próximo, multar con 1.200 euros a 13 jóvenes por reunirse para comer pipas? ¿Lo dudas? Pues lo acaban de hacer en Jaén: ley Mordaza por reunirse varias personas en la calle. ¡A quién se le ocurre salir a la calle a hablar y comer pipas en un parque si hay que estar bailando canciones machistas en un local caro o frente al ordenador subiendo las fotos del baile! En estas estamos e irán a más como no los frenemos, no será porque no nos estén avisando. Es un régimen decadente que nervioso, impone el terror para que no podamos ni reunirnos en la calle o protestar.

Pretenden arreglar su tremenda crisis de legitimidad a base de una represión que sólo agudiza aún más su crisis, pero así son los fascistas, son bestias que no atienden a razones. Eso provoca que cada vez más personas se den cuenta de que aquí no tenemos ni la d de democracia, cosa que hemos de aprovechar para desarrollar la organización revolucionaria imprescindible para conquistar mejoras y para un día poder poner fin a la tiranía del capital. Está en nuestras manos agudizar más su crisis y con los incontables ejemplos de barbarie que dejan, despertar la conciencia de clase hasta que la respuesta ante sus crímenes y violaciones de derechos fundamentales, sea mucho más que cuatro concentraciones tranquilas. Para ello es imprescindible recordar que si nos vencen y oprimen, es porque ellos sí tienen claro que el uso de la fuerza es necesario. Sin embargo una gran parte de la izquierda y de los autodenominados “partidos comunistas” no dudan en condenar los métodos de lucha ilegales. Si aquí los estudiantes hubieran lanzado cócteles molotov contra el Congreso como en Grecia, desde Unidos Podemos hasta los revisionistas, lo hubieran condenado. Agudizar la crisis del régimen pasa precisamente por no dar legitimidad a su legalidad que nos asfixia. Es evidente, no para demasiados y así estamos, que condenando lo que se salte su legalidad, lo fortalecemos. Por ello hemos de tener claro qué partidos fortalecen al régimen y qué partidos u organizaciones lo debilitan. Con quienes lo debilitan y asumen planteamientos revolucionarios verdaderamente democráticos, podremos tejer alianzas pese a las diferencias, eso es la unidad. Con quienes legitimen la represión u ofrezcan otro tipo de colaboración al régimen, sólo cabe señalarlos como enemigos. El régimen los necesita, como necesitó al PCE en la “transición”, para dormir la rabia alejándola de las calles y así tener al rebaño controladito. Son su pata izquierda y como tal deben ser tratados: parte del problema, no aliados. Sin olvidar que una cosa son muchos de sus votantes ingenuos y la otra sus políticos mentirosos y apoltronados. Con los primeros hemos de tratar para hacérselo ver, a los que los manipulan, atacarlos.

Sólo debilitando al régimen podremos un día asestarle el golpe final. Para ello hemos de salir del cómodo espacio que compartimos con quienes ya asumen planteamientos revolucionarios, que no son nada si no los llevamos a la práctica y los compartimos con nuestros compañeros de clase que aún no han llegado a estos. Necesitamos, como decía Lenin, una agitación y propaganda constantes y disciplinadas para combatir la manipulación del enemigo y concienciar. De lo contrario resultaría absurdo pensar que podemos derrotarlos desde la comodidad y el sectarismo. Ahora que el régimen empieza a agonizar es el momento, nos lo ponen en bandeja sin querer. Recordemos porqué sus instituciones no tienen legitimidad, denunciemos la falta de libertades con solidaridad, llevemos la indignación más allá de internet, aumentemos el creciente descontento popular y sobre todo, organicemos la rabia. Si en otras épocas y lugares, con unas condiciones objetivas menos agudizadas, ha habido una gran resistencia, ¿cómo no vamos a organizarla con la que está cayendo? Tenemos una responsabilidad con nosotros mismos, con nuestra clase y frente a la historia; si sabemos lo que hay que hacer, no podemos mirar hacia otro lado y caer constantemente en sus distracciones para sedarnos y alejarnos de la lucha. De su crisis, que nazca nuestra fortaleza. Ante su falta de legitimidad, defendamos la legitimidad de toda resistencia.

 


 

 

sábado, 25 de febrero de 2017

15 RAPEROS POR LA AUDIENCIA NAZI-ONAL EN 3 MESES


En cuestión de 3 meses hemos pasado 15 raperos por la Audiencia Nacional. Yo ya fui condenado a 2 años de prisión y ahora pueden caerme hasta 6 más, La Insurgencia (11 raperos, un productor y quien hacía los vídeos) también se enfrenta a una larga condena por “asociación ilícita”, “enaltecimiento del terrorismo” e incitación al odio y a Valtonyc lo acaban de condenar a 3 años y 6 meses de prisión por injurias a la corona y enaltecimiento. En ningún Estado europeo, ni siquiera en Estados Unidos, se viola así la libertad de expresión. Evidentemente no estoy poniendo como ejemplo de libertades a esos países, todo lo contrario, pero que en este Estado haya aún menos, es muy significativo. A raíz de estos casos, bastante mediáticos, muchas personas se preguntan cómo puede suceder. Para entender el presente y conquistar el futuro, hay que conocer el pasado.

La Audiencia Nacional es un tribunal herencia del Tribunal del Orden Público franquista que cumple la misma función: castigar con saña la disidencia. Le cambiaron el nombre pero los jueces y fiscales continuaron siendo los mismos. Un tribunal demócrata hubiera condenado a la policía torturadora y asesina del franquismo, a sus ministros, etc. Nada más lejos de la realidad: condenó a quienes luchaban para que así fuera. Por sus salas y calabozos hemos pasado miles de antifascistas cuyo delito ha sido luchar por una verdadera democracia. Por lo tanto cabe recordar, ahora que tanto hipócrita pide la libertad de Valtonyc, que los partidos como Unidos Podemos que no piden la disolución de este tribunal y de los cuerpos represivos, están perpetuando la represión. Para combatir la represión hemos de saber quienes están realmente en nuestra trinchera y quienes de una forma u otra legitiman a los represores. Además, estos oportunistas sólo se acercan cuando algo tiene bombo mediático y a menudo ni eso, pues criminalizaron a los jóvenes de Altsasu y se solidarizaron con la Guardia Civil.

En Estados Unidos hay raperos y artistas más famosos que nosotros y con letras mucho más explícitas que llaman a ejecutar policías o políticos. Ninguno ha sido condenado a prisión por ello. Baste como ejemplo la canción “Cop Killer” de Ice T que puede encontrarse subtitulada en castellano por YouTube. O el videoclip del famoso y clásico grupo Onyx “Againt All Authorities”, en el que secuestran a un policía, lo golpean y lo crucifican. De hacer eso un grupo de este Estado, sería detenido al día siguiente y condenado a prisión. Por mucho menos Valtonyc pasará, si la solidaridad no lo evita, casi 4 años encarcelado. Pero a todas horas nos dirán que el máximo problema es Trump cuando aquí tenemos algo aún peor. Para transformar la sociedad, hay que saber donde sobrevivimos. Por eso es tan importante que con campañas y hablando con nuestro entorno, demos a conocer casos como estos y tantos más para que se tome conciencia de que vivimos en un Estado sin las más mínimas libertades garantizadas. El uso sistemático del terror de la represión para que tengamos la boca cerrada, es el fascismo moderno del que hablaba Dimitrov, la forma de dominación de la oligarquía más reaccionaria. Los hijos y los nietos políticos de quienes encarcelaron o exterminaron a Lorca, a Miguel Hernández y a tantos antifascistas más, son los que con prácticas inquisitoriales nos condenan por protestar. Saben que hacerlo, por el momento, les sale casi gratuito. Sí provoca que más personas abran los ojos, pero si no se transforma en solidaridad llevada a los hechos, los represores no se lo piensan. Por eso, ahora que se habla tanto de la falta de libertades, hemos de insistir en la importancia de la práctica revolucionaria para que la indignación sea mucho más que unos twits o un berrinche momentáneo.

Para evitar que Valtonyc entre en prisión hace falta mucha presión. Si por todo el Estado hubiera concentraciones exigiendo su libertad y amplias campañas, se lo pensarían dos veces con él y con tantos más. Nuestro deber es organizarlas si nos indigna que se le quiera encarcelar por republicano y antifascista. ¿Acaso nosotros no lo somos? Pero sin olvidar que las cárceles están llenas de presos y presas antifascistas, la solidaridad no puede ser selectiva porque no sólo Valtonyc merece la libertad. La reivindicación de la amnistía total se hace imprescindible para unir la solidaridad y apuntar al régimen, teniendo claro que mientras tengamos un Estado así, no pararán de encarcelar por luchar. Por eso lo más importante es fortalecer la organización revolucionaria que pelee duro por acabar con la raíz del problema.

 

miércoles, 15 de febrero de 2017

¡VIVA LA LUCHA DE LOS ESTIBADORES!

Volvemos a asistir a un linchamiento con mentiras de todo tipo contra un colectivo de trabajadores, esta vez los estibadores. Cuanto más teme algo la burguesía, más saña en la manipulación, de ahí que inviertan tantos millones en propaganda anticomunista. Para deslegitimar su lucha, tienen la falta de escrúpulos de llamarlos privilegiados. El año pasado cuatro estibadores perdieron la vida trabajando y decenas más sufrieron “accidentes laborales” mientras sus patrones, los verdaderos privilegiados, se enriquecían tramando graves recortes en sus derechos. Los medios del sistema, cuya función no es otra que lavar la cara a los explotadores y criminalizarnos a los explotados que nos rebelamos, no airean los sueldos de los empresarios, sólo los de los trabajadores y encima manipulados. Lo mismo hizo Colau para desacreditar a los trabajadores del metro en huelga. Así, pretenden que no apoyemos su lucha y que centremos nuestro rechazo en ellos y no en los verdaderos privilegiados. Algo estarán haciendo bien cuando los medios al servicio de la banca y multinacionales, los están atacando sin tregua con un odio de clase que ojalá tuviéramos toda la de los oprimidos porque no estaríamos como estamos.

Pero lo que más teme la burguesía de su lucha, es que cunda el ejemplo y sean la chispa que prenda más luchas obreras. Que se desate una fuerte solidaridad como no me cabe duda que sucederá si siguen con firmeza, como pasó con la lucha de Gamonal que despertó la solidaridad en muchas ciudades que salieron a las calles a apoyar. Ahora que la situación es desesperante pero apenas hay luchas obreras, que esto se les vaya de las manos y fomente la combatividad, es algo que les genera una seria preocupación, de ahí tanto interés en intoxicar a la clase trabajadora para que no les apoyemos y sobre todo, para que no sigamos el mismo camino. Por eso nuestro deber de clase, es defender la legitimidad de su lucha y combatir la propaganda capitalista. Son tan sádicos que intentan, a menudo con éxito, que el que cobra 600 euros, odie al que cobra 1.000 o incluso 2.000, no a quienes cobran 10.000 o muchísimo más. Han conseguido que se llame privilegiado al mileurista o al que se juega la vida en el trabajo y no podemos quedarnos de brazos cruzados. Si en pocos años han logrado que el “privilegiado” sea el mileurista, ¿qué lograrán si no los frenamos? Que les pretendan bajar el sueldo hasta un 60% es para montar una muy, muy gorda. Si hasta ahora no estaban tan jodidos como en otros sectores aún jugándose a menudo la vida, es por las luchas que han tenido en el pasado y porque sabiendo la que pueden montar, se lo han pensado dos veces antes de joderlos de verdad. Pero cada vez nos exprimen más y ahora les ha tocado a ellos.

Los estibadores no cobran mucho, hay que juzgar lo que cobran en función de la dureza de su trabajo y sobre todo por los beneficios que generan, que son colosales, de ahí la preocupación ante su huelga combativa (recalco lo de combativa, porque las huelgas-farsa de CCOO y UGT no tienen nada de eso). Por lo tanto cobran poco comparado a la riqueza que generan y en todo caso, nosotros cobramos demasiado poco. Pero es tal su manipulación, que algunos creen que la culpa de que cobremos una miseria es de los estibadores. Hemos de combatir esas mentiras, pero no podemos quedarnos sólo con los que tienen el cerebro lavado, sobre todo hemos de quedarnos con la gran solidaridad y apoyo que están teniendo para no caer en el derrotismo inútil. Pero lo más importante para diferenciarnos de la izquierda domesticada que perpetúa la impunidad de los explotadores y que ahora se acerca oportunista a los estibadores, es recordar que tienen legitimidad para utilizar absolutamente todos los métodos de lucha que sean necesarios para combatir el terrorismo patronal que pone en riesgo la vida de muchas familias. Los sabotajes que ya han realizado no son ningún capricho, cuando no atienden con buenas formas, no dejan otro camino. Precisamente por eso los temen: porque no se atan a la legalidad que los condena. Pero esos métodos tan necesarios, exigen medidas de seguridad, la policía está al acecho y cuenta con colaboradores como se ha visto al airearse una asamblea en la que se llamaba a “romperlo todo” si no cedían.


Defender su lucha, es defendernos a nosotros. La solución es colectiva, acabemos con el individualismo porque cuando un trabajador pierde derechos, los perdemos toda la clase trabajadora, como bien recordaba el PCE (r). Demos a conocer su lucha, combatamos las mentiras de los medios atacando a los verdaderos privilegiados, defendamos la legitimidad de todos sus métodos de lucha ilegales, pongamos en práctica la solidaridad. ¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA! ¡ADELANTE ESTIBADORES, ESTAMOS CON VOSOTROS, NI UN PASO ATRÁS!